Durante una semana, anota las preguntas que recibes por mensaje. Separa las que tienen una respuesta estable —ubicación, horario, enlace de reservas, depósito o preparación— de las que requieren criterio personal. Las primeras pueden convertirse en respuestas automáticas; las segundas deben pasar a una persona.
Escribe mensajes breves y humanos. Ofrece la información principal, un enlace y una opción para continuar. Por ejemplo: “Aquí puedes ver los servicios y horarios. Si no sabes cuál elegir, responde CONSULTA y te ayudamos”. Prueba cada camino desde otra cuenta y revisa enlaces, horarios y palabras clave. La automatización debe reducir espera, no esconder el negocio detrás de un robot. Actualízala cuando cambien precios o políticas y revisa las conversaciones que se detienen.
