Una historia profesional no necesita muchos efectos. Usa una fotografía o video claro, una frase principal y suficiente contraste para leer sin esfuerzo. Mantén el texto lejos de los bordes y de las áreas donde Instagram coloca el nombre, la respuesta y los botones. Una idea por pantalla suele ser suficiente.
Organiza la secuencia como una conversación: primero despierta interés, después explica y al final indica qué hacer. Por ejemplo: “¿Tu manicura se levanta rápido?”, luego una causa frecuente y finalmente “Escríbenos para elegir el servicio correcto”. Alterna resultados, proceso, educación y disponibilidad. No publiques diez historias idénticas con la misma promoción. La coherencia viene de repetir colores, tipografía y tono; la atención se mantiene cambiando el contenido, no llenando cada espacio.
